Alimentación y emociones

Aprende a gestionar tus emociones sin recurrir a la comida



La comida no solo tiene una función nutritiva, sino que muchas veces intentamos gestionar cómo nos sentimos a través de la misma. Esto puede provocarnos una sensación de malestar general, que puede desembocar en la ingesta de una cantidad de alimentos superior a lo que consideramos adecuado para una sana alimentación o por el contrario si nos vamos al otro extremo, en la restricción de la cantidad y/o diversidad de alimentos que consumimos.


Por esto surge la necesidad del trabajo emocional. Una vez que aprendemos de nuestras emociones y de la gestión de las mismas, no necesitamos de un estímulo externo, en este caso la comida, para abordarlas gestionarlas o lidiar con ellas.

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