Cuando la ansiedad pasa a ser algo patológico

“Me encuentro mal casi siempre, nervioso desde que me despierto, tengo sensaciones en mi cuerpo muy molestas como taquicardias, sudoración o tensión”. Cuando hacemos de la ansiedad nuestra enemiga.


La ansiedad es una emoción, como puede ser la tristeza, la alegría o el enfado, y como todas las emociones, nos da información muy valiosa sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea. La ansiedad es un sistema de alarma que tiene nuestro organismo, es decir, se activa cuando detectamos una amenaza, y nos ayuda a huir o a defendernos. Todas esas sensaciones físicas tan molestas que notamos en momentos de ansiedad, están orientadas a prepararnos para afrontar el peligro. Por lo tanto, la ansiedad no es algo que podamos ni debamos eliminar, forma parte del organismo, cumple una función importante, y por muchos esfuerzos que hagamos por eliminarla, va a seguir apareciendo.


La ansiedad empieza a ser un problema cuando nosotros mismos provocamos que nuestro sistema de alarma se dispare ante situaciones percibidas o interpretadas como amenazantes, sin serlo realmente. Es ahí cuando la ansiedad deja de cumplir una función de protección como decíamos antes, y pasa a comportarse como una enemiga que nos limita para hacer lo que queremos, incluso para afrontar distintas situaciones en nuestro día a día, creciendo así nuestra inseguridad.


Para reducir la respuesta de ansiedad y sus síntomas tan molestos, tenemos a nuestra disposición distintas técnicas y estrategias que podemos aprender a utilizar. En este artículo, te propongo empezar a practicar una de ellas. Dedica un tiempo cada día a observar los pensamientos negativos que pasan por tu mente en ciertas situaciones, y que desencadenan el malestar tan fuerte que sientes, y anótalos en una hoja. Te pongo un ejemplo:




Una vez nos demos cuenta de la presencia de estos pensamientos, es muy importante aprender a modificarlos por otros más realistas y más útiles, ayudando a calmar nuestra ansiedad y malestar. Por ejemplo:




Modificar nuestro lenguaje interno, haciéndolo más realista y motivador, tiene un impacto directo en el nivel de ansiedad. No obstante, aprender a convivir de otra manera con la ansiedad para que deje de ser un problema requiere un entrenamiento. Recuerda que no tienes por qué pasar por este proceso solo, la ansiedad puede llegar a ser muy dura y limitante si no se gestiona adecuadamente, por lo que si consideras que tus circunstancias actuales te están sobrepasando, es un buen momento para pedir ayuda y empezar el cambio.


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