El diálogo interno, o como ser tu mejor amigo

¿Te has parado alguna vez a observar tus pensamientos? Nuestra mente genera pensamientos de manera continua, creando una conversación de nosotros con nosotros mismos: evaluamos las situaciones, como nos vemos a nosotros, a los otros y al mundo. También nos reprendemos, nos animamos o nos hacemos preguntas .

De la misma manera que si tienes una charla con un amigo que se muestra amable, sensible, amoroso y positivo, probablemente te sientas bien en su presencia… ¡aún de manera más directa nos afecta nuestro diálogo interno! Cuando somos capaces de hablarnos con positividad y serenidad, esos mensajes nos incitarán a sentir emociones adaptativas y a encontrar maneras de hacer que apoyarán nuestro bienestar y realización personal.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando esas palabras que nos dirigimos son despectivas, humillantes, demasiado críticas o exigentes? Sentiremos inmediatamente un exceso de vergüenza, ansiedad, culpa, ira o malestar innecesarios. Además, nuestra manera de actuar se verá condicionada y quizás seremos menos cuidadosos con nosotros mismos, más rígidos, actuaremos con demasiada vehemencia o nos quedaremos bloqueados por juzgarnos débiles e incapaces.


Por ejemplo… Imagina que la vida te presenta un reto, por ejemplo un nuevo trabajo que deseas. En ese caso te podrías decir:

-No creo que sea capaz de hacerlo, siempre me equivoco bajo estrés y seguro que hay mucha gente que lo puede hacer mejor, ¡tarde o temprano se darán cuenta de que no valgo para ello!

¿Cómo crees que te sentirías tras ese pensamiento? Probablemente sientas ansiedad y desde la preocupación no disfrutes de la nueva experiencia. Además, difícilmente podrás actuar desde tus capacidades óptimas, ya que negando tus potenciales, te será más difícil expresarlos.

Por otro lado en la misma situación te podrías decir:

-Es un nuevo trabajo y probablemente necesite poner bastantes energías para dar lo mejor de mi, por eso cuidaré especialmente mi salud física y mental. Tengo mis potenciales y capacidades a aportar y es genial porque podré aprender y crecer muchísimo profesionalmente, así que… ¡voy a aprovechar al máximo la experiencia!

¿Imaginas que la respuesta emocional sería distinta en ese caso? Puede que tu cuerpo se active con entusiasmo, motivado por la expectativa de una nueva vivencia y te orientes a usar tus mejores recursos para la situación.

¿Cómo ser tu mejor amigo?

Para mejorar tu diálogo interno en primer lugar es importante darte cuenta de cómo es tu manera de hablarte. Detente en distintos momentos del día a observar tus pensamientos con curiosidad.

Una vez los reconoces, observa qué emociones y sensaciones te provoca pensar de esa manera. ¿Potencia o más bien dificulta tu buen funcionamiento y tu bienestar?

En el caso de los mensajes perjudiciales, procura buscar otros puntos de vista que te permitan una respuesta más positiva y adaptativa a la situación.

Y para acabar, como con los buenos amigos es sano compartir silencios cómplices, es importante saber disfrutar de momentos de silencio interior, procurando estar relajados y poner en pausa ese diálogo.

¡Suerte con la aventura! Y si te ves abrumado por un diálogo interior negativo y quieres apoyo en cambiarlo, puedes contactar a un psicólogo online para que te ayude en el proceso.


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