Resiliencia ¿Qué es? ¿Se puede potenciar?

La resiliencia se define como la capacidad que tiene una persona de sobreponerse ante una adversidad, entendiendo adversidad como un trauma, tragedia, dificultad…Por ejemplo: familia desestructurada, muerte de un ser querido, terrorismo entre otros. Sería mantener conductas adaptativas a pesar de haber vivido una situación desagradable. La manera en que una persona se enfrenta a estas situaciones también depende de sus estrategias de afrontamiento.


Entendemos estrategias de afrontamiento como un conjunto de estrategias cognitivas y conductuales que una persona utiliza para gestionar demandas internas o externas que sean percibidas como excesivas para los recursos del individuo (Lazarus y Folkman 1984). Dentro de estas estrategias, destacaríamos tres:


  1. Las estrategias centradas en el problema: orientadas a la tarea para la resolución del problema.

  2. Las estrategias centradas en las emociones: intentamos solucionar el problema dejándonos llevar por las emociones.

  3. Las estrategias basadas en la evitación: sucede cuando la persona decide aplaza el afrontamiento de la situación.

El primer autor que empleó este término fue John Bowlby, creador de la teoría del apego, pero fue Boris Cyrulnik, psiquiatra, neurólogo, psicoanalista y etólogo, el que dio a conocer el concepto de resiliencia.


La resiliencia no es una cualidad innata, es decir, que venga con nosotros de serie, pero si puede haber una tendencia genética. Las personas resilientes no nacen siéndolo, se hacen resilientes por desarrollar habilidades que ayudan a enfrentarse a esas situaciones difíciles La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida, pero para ello deberemos cambiar hábitos y creencias.


Los factores que harían que una persona desarrolle resiliencia son:


  • Apoyo familiar y apoyo social (amigos/amigas). Relaciones que favorezcan cariño, confianza.

  • Autoestima alta. Confianza en sí misma.

  • Autocontrol.

  • Ser conscientes de sus debilidades y fortalezas.

  • Asumir las dificultades como oportunidades para aprender.

  • No tratan de controlar las situaciones de su vida, sino que controlan sus pensamientos y/o acciones.

  • Apoyarse en el humor para hacer frente a las diversas situaciones.

  • Aprender del pasado.

  • Enfocarse en el presente, no en el pasado ni en el futuro.



Si te has sentido identificado/identificada leyendo el artículo, te gustaría desarrollar esa capacidad resiliente que habita en ti, ponte en contacto con nosotros y nuestros profesionales te ayudarán.


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