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Causas de la depresión| North Psicólogos

Como ya se ha comentado en estos posts, la depresión es un estado que sufren muchas personas a lo largo de la vida caracterizado por una tristeza persistente, por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente disfrutan, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades del día a día.


La depresión puede ser exógena o endógena, dependiendo de si hay una causa externa que la desencadene o no. La depresión endógena o también conocida como “sin motivo” señala que no hay un factor externo aparente que lo desencadene como puede ser una situación vital estresante, sino que puede haber una alteración de los neurotransmisores en el cerebro que afecte al estado de ánimo. Sin embargo, esta formar de sufrir depresión suele darse con poca frecuencia.


Hoy en día sabemos con fuerte apoyo científico que, para que una persona se deprima, es necesario que se produzcan cambios percibidos como desagradables en su vida. Esos cambios percibidos desagradables se refieren a sufrir una importante pérdida de reforzadores, que significa que la persona pierde una persona o alguna cosa que consideraba valiosa.


Todas las personas que sufren una pérdida de este tipo pasan por un período normal de tristeza, pero si esta no es afrontada de la mejor forma posible, comienzan a aparecer ciertos cambios en la forma de pensar, de sentir y de actuar. Cuando una persona se deprime tiene pensamientos como: “todo es culpa mía”, “no valgo para nada”, “soy una persona horrible”, “no soy capaz de hacer las cosas”, y por ello realmente deja de hacer muchas de las cosas que hacía antes y que le gustaban (cambios en el comportamiento).


Además existen una serie de influencias psicológicas que pueden hacer más fácil la aparición de la depresión tales como:

-Estilo de vida poco activo

-Tener una baja autoestima

-Pensar que el mundo debería ser un lugar fácil y bueno donde vivir

-Pensar que es necesario el autocastigo cuando hemos hecho algo mal.


Sin embargo, han pasado muchos meses y sigues estando igual de mal. Lo que suele pasar es que, al contrario de tener una mejoría repentina, la depresión va empeorando poco a poco con el tiempo.


Depresion


El proceso que se suele seguir es siempre muy parecido. Al sufrir una pérdida se produce una pérdida de reforzadores. Puede ser la muerte de un ser querido, una mudanza, perder un trabajo, una serie de acontecimientos estresantes, pérdida de valor de uno mismo, etc. En otras ocasiones, no tienen por qué ser reforzadores aparentemente tan significantes para la vida, sino que simplemente la persona empieza a perder el contacto con esos reforzadores.


Esta pérdida produce un impacto psicológico que se traduce en la aparición de pensamientos negativos del tipo; “¿por qué me ha tenido que pasar a mí?”, “no podré vivir sin él”, “esto ha pasado por mi culpa”. Además de estos pensamientos, aparecen también sensaciones emocionales de tristeza, apatía, desmotivación, y sensaciones físicas muy desagradables, como tener ganas de estar siempre en la cama, no poder dormir, dejar de comer, o tener ganas de llorar a todas horas.


A consecuencia de sentirse tan mal aparece lo que llamamos la inercia, el dejarse llevar por el dolor, o sea, el dejar de hacer cosas agradables que antes la persona disfrutaba. Con la inercia, la persona se deja llevar por sus pensamientos y sus sensaciones negativas, y sólo hacemos lo que esos pensamientos y esas sensaciones nos dejan hacer, es decir, casi nada. Esta inercia hace inactiva a la persona, lo hace pasivo.


Esta inercia es comprensible, si nos sentimos muy mal lo último que queremos hacer es intentar divertirnos. Resulta más cómodo dejarnos llevar por el dolor y quedarnos en casa, ya que salir con los amigos o ir al cine supone un esfuerzo tremendo y, además, no se disfruta como antes, entonces ¿para qué?


Lo primero que se abandonan son las actividades placenteras, y finalmente acaban por dejar de llevar a cabo sus obligaciones, como ir al trabajo o llevar adelante el hogar.


El hecho de dejarnos llevar por la inercia hace que nos privemos de actividades placenteras que antes nos gustaban, con lo cual estamos viviendo aún más pérdidas y no accedemos a estos reforzadores, costándonos cada vez más acceder a ellos. Si antes te gustaba ir a nadar, como ahora te dejas llevar por sus pensamientos desagradables y sensaciones de apatía, no vas a nadar, con lo cual es una pérdida más. Otra pérdida de reforzadores en tu vida. Esto provocará que tengas aún más pensamientos y sensaciones negativas y desagradables.


Como ves, esto te hace estar en una espiral de la que no sabe salir. Está dentro del círculo de la depresión. Si este círculo no lo cortamos en alguno de sus puntos (lo que sí que sucede cuando pasamos épocas de tristeza, pero las superamos sin llegar a ese estado depresivo), el siguiente paso será no poder afrontar las actividades obligatorias, como trabajar, las tareas del hogar o, en casos extremos, la higiene y el aseo personal.



Circulo de la depresion

Cuando rechazas hacer actividades sientes mucho alivio en ese momento a corto plazo, porque se evita el esfuerzo de salir, pero en realidad lo que está haciendo es mantener el círculo, ya que te impide realizar las actividades que a largo plazo conseguirán que te sientas mejor.


La persona se siente tan mal que no puede hacer esas actividades, perdiendo constantemente acceso a los reforzadores y fortaleciendo así el círculo de la depresión, con lo que experimentará cada vez más dolor o malestar emocional y sentimientos de apatía y anhedonia (pérdida del placer).


Si en algún punto del blog te has sentido identificado te animo a romper el circulo de la depresión, comienza pidiendo ayuda. En North tenemos un equipo de profesionales con los que podrás abordar de una manera integradora todo aquello que este formando parte de este circulo para tener herramientas que te permitan abordarlo de una forma adaptativa.

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