Efecto pigmalión
Actualizado: Enero 2026
¿Es posible que la opinión de otra persona determine nuestro destino? ¿Puede un deseo tan profundo transformar la materia inerte en vida? La psicología moderna responde que sí, basándose en un fenómeno conocido como el Efecto Pigmalión. Este concepto, que navega entre la mitología antigua y la ciencia conductual, revela cómo nuestras creencias actúan como arquitectas de la realidad ajena y propia.
1. El origen: Un mito de barro y deseo
La raíz de este término se encuentra en la mitología griega, específicamente en la figura de Pigmalión, rey de Chipre y un escultor de talento inigualable. La leyenda cuenta que Pigmalión, decepcionado por las imperfecciones de las mujeres reales, decidió volcar su genio en la creación de una estatua de marfil: Galatea.
Galatea era tan perfecta y hermosa que Pigmalión terminó enamorándose perdidamente de su propia obra. La trataba como si estuviera viva, vistiéndola y hablándole cada noche. Durante las festividades en honor a Afrodita, el escultor suplicó a la diosa que le concediera una esposa que fuera el vivo reflejo de su estatua. Afrodita, conmovida por la intensidad de su fe, dio vida a la piedra. Al regresar a su taller y besar a Galatea, Pigmalión sintió que el frío marfil se convertía en piel cálida.
Este mito simboliza una verdad profunda: la expectativa y el deseo ferviente tienen el potencial de transformar la realidad.
2. Definición psicológica: La profecía autocumplida
En términos científicos, el efecto Pigmalión se define como el proceso mediante el cual las expectativas de una persona sobre otra influyen en el rendimiento de esta última. Es una forma de «profecía autocumplida»: si alguien cree que somos capaces de lograr algo grande, inconscientemente nos tratará de manera que facilite ese logro.
El reverso de la moneda: El Efecto Golem
Es vital mencionar que este fenómeno tiene una sombra: el Efecto Golem. Mientras que el Pigmalión impulsa el crecimiento, el efecto Golem describe cómo las expectativas bajas o negativas hunden la autoestima y disminuyen el rendimiento del sujeto, creando un círculo vicioso de fracaso.
3. La evidencia científica: De las ratas al aula
El estudio más emblemático fue realizado por Rosenthal y Jacobsen (1968) en lo que se conoció como el experimento de la «Escuela de Oak».
- Informaron a un grupo de profesores que ciertos alumnos (elegidos al azar) habían obtenido resultados excepcionales en un test de inteligencia y que tendrían un «florecimiento intelectual» inminente.
- Al final del curso, esos alumnos —que en realidad eran estudiantes promedio— mostraron un incremento real y significativo en su coeficiente intelectual y rendimiento académico.
- La conclusión: Los profesores, creyendo en el potencial de esos niños, les prestaron más atención, les dieron retroalimentación más positiva y les plantearon retos más complejos. Los alumnos respondieron a ese estímulo mejorando sus capacidades.
Por su parte, David C. McClelland reforzó estas teorías al demostrar que los sesgos del investigador pueden alterar los resultados de un experimento, confirmando que nuestras proyecciones mentales filtran y moldean el mundo físico.
4. El mecanismo circular: ¿Cómo funciona?
El efecto Pigmalión no es magia; es un sistema de retroalimentación constante que funciona de manera circular:
- Paso 1: Las creencias de otros sobre nosotros influyen en las acciones que ellos dirigen hacia nosotros.
- Paso 2: Esas acciones externas refuerzan o moldean las creencias que tenemos sobre nosotros mismos (autoimagen).
- Paso 3: Nuestra autoimagen determina nuestras propias acciones y el esfuerzo que ponemos en nuestras metas.
- Paso 4: Nuestros resultados y acciones finales terminan por confirmar las creencias iniciales que los demás tenían.
| Fase | Acción | Impacto |
| Creencia Ajena | «Este empleado es brillante» | Trato preferencial, más retos. |
| Autoconcepto | «Soy capaz de resolver esto» | Alta motivación y persistencia. |
| Desempeño | Trabajo de alta calidad | Éxito en la tarea. |
| Refuerzo | «Tenía razón, es brillante» | Se cierra el círculo positivo. |
5. Aplicaciones prácticas y reflexión final
El poder de las expectativas es una herramienta de doble filo que utilizamos a diario en tres ámbitos principales:
- Educación: Los docentes que creen en sus alumnos crean líderes; los que los etiquetan como «conflictivos», crean rebeldes.
- Liderazgo: Un jefe que confía en su equipo fomenta la innovación. Un jefe controlador que desconfía, genera parálisis y errores.
- Auto-diálogo: El «Pigmalión Interno» es nuestra propia voz. Las etiquetas que nos ponemos —»soy malo para las matemáticas» o «soy un gran comunicador»— actúan como el techo o el motor de nuestras capacidades.
Debemos ser guardianes conscientes de las etiquetas que ponemos a los demás y a nosotros mismos. Como afirma la cita popular: «Cree en ti y todo será posible». Pero no olvidemos que también tenemos el poder de «dar vida» a las Galateas que nos rodean, simplemente creyendo en su potencial antes de que ellas mismas lo descubran.

Referencias bibliográficas seleccionadas
- González, B. B. (2015). Efecto Pigmalión en primaria: alumnado de origen inmigrante. Revista de Sociología de la Educación-RASE.
- McClelland, D. C. (1989). Estudio de la motivación humana. Narcea Ediciones.
- Rosenthal, R., & Jacobson, L. (1968). Pygmalion in the classroom. The Urban Review.
- Sánchez Hernández, M. y López Fernández, M. (2005). Expectativas y comunicación en el aula.