¿Es la normalidad un problema? Abordaje desde la terapia contextual.

Todos tenemos una concepción mas o menos clara de lo es “ser normal”, es algo que nos han ido enseñando nuestros padres y nuestro entorno. Tenemos muy claro cuando algo no es normal y tenemos que abordarlo. De hecho, uno de los principales motivos de consulta que recibimos en consulta se centra en que lo que me sucede “No es normal”.


Desde la terapia de aceptación y compromiso ACT, plantea la duda de si lo “normal” es igual a “saludable”. Muchas veces tenemos comportamientos, pensamientos o pensamientos que otras personas no tienen y por comparación tendemos a pensar que es culpa de nuestra incompetencia. Por ejemplo, si tenemos ataques de ansiedad en situaciones sociales como en los centros comerciales, nos culpabilizamos por ello. Ya que” estamos molestando” o llamando la atención. Si nos dejamos llevar por esta línea de pensamiento, tendremos dos problemas, la dificultad para exponernos a situaciones sociales y además el hecho de sentirnos culpables por ello.


Puede que, debido a la influencia de las redes sociales y nuestro entorno, tendemos a pensar que la normalidad consiste en estar felices y sobreponerse a las adversidades. Se tiende a pensar en la felicidad como una constante, de modo que los momentos tristes y los sentimientos de tristezas hay que tratar de eliminarlos. El enfoque de la terapia contextual nos enseña a pensar que las emociones fluyen según nuestras necesidades y nos responsabiliza de tratar de llevarlas lo mejor posible. Pues tratar de evitar los sentimientos de tristeza y el estrés, desde este enfoque, es realmente los que nos esta generando el sufrimiento y malestar.


Muchas veces no nos paramos a pensar en las distintas circunstancias que nos han llevado a esas situaciones. Experiencias pasadas de estrés, problemas familiares u otros pueden ser el origen de este tipo de problemas. Es normal que nuestro cuerpo y mente tienda a evitar esas situaciones, pero a veces son necesarias para crecer como persona.


Sin embargo, seguimos reduciéndolo a la cuestión de “soy yo que no soy normal”. Todos hemos podido sentirnos agobiados en determinadas ocasiones. Parte del trabajo interno que debemos de hacer consiste trata de separarnos de lo que es normal para nosotros y buscar formas distintas, aunque al principio sean desagradables. Siempre que estás nos acerquen a nuestros objetivos y valores. Identificar nuestras dificultades y aceptarlas es el primer paso para lograr superarlas.


En definitiva, todos estamos escalando una montaña distinta en nuestro recorrido vital, esa montaña tiene una meta distinta para cada persona y problemas distintos que tenemos que resolver. Por lo tanto, podemos aprender técnicas de otras personas para gestionar las dificultades, pero compararnos con la montaña de otra persona, solo genera sufrimiento innecesario.


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