Mobbing o acoso laboral: señales, consecuencias y qué hacer
Pasamos la mayor parte de nuestra vida en el trabajo. Por ello, el entorno laboral debería ser un espacio donde poder desarrollarnos profesionalmente, pero también un lugar seguro donde sentirnos cuidados, respetados y valorados. Sin embargo, esto no siempre ocurre.
Algunas personas se ven expuestas a situaciones de humillación, desprecio, aislamiento o intimidación en su entorno laboral, lo que afecta de forma muy grave a su bienestar psicológico. A esto se le conoce como mobbing o acoso laboral. Sus consecuencias pueden ser devastadoras tanto para la salud física como para la salud mental, llegando incluso a causar trastornos de ansiedad, depresión o estrés postraumático.
¿Qué es el mobbing o acoso laboral?
El término mobbing viene del verbo inglés «to mob», que significa atacar en grupo, asediar o acosar. El mobbing, también conocido como acoso psicológico laboral, consiste en una serie de comportamientos hostiles, repetidos y mantenidos en el tiempo, dirigidos hacia un trabajador con la finalidad de intimidarlo, desacreditarlo, aislarlo o deteriorar su desempeño laboral.
Fue el psicólogo sueco Heinz Leymann quien introdujo este concepto en los años 80, definiéndolo como una escalada de conflictos en el puesto de trabajo en la que compañeros o superiores atacan de forma sistemática a una persona. No se trata de una discusión puntual, una diferencia de opiniones o un conflicto ocasional entre compañeros, sino de conductas reiteradas que generan un ambiente de intimidación y producen un deterioro significativo en la salud emocional y en la vida laboral de la persona.
Tipos de mobbing
- Mobbing vertical descendente: el acoso se produce por parte del jefe hacia un trabajador.
- Mobbing vertical ascendente: se produce por parte de un trabajador o varios trabajadores hacia el jefe.
- Mobbing horizontal: el acoso se produce entre compañeros del mismo nivel jerárquico.
- Mobbing mixto: participan varias personas de distintos niveles dentro de la organización.
El objetivo puede ser muy diverso: provocar la renuncia del trabajador, desacreditar su imagen, ejercer poder o simplemente mantener dinámicas tóxicas dentro del equipo. Pero en cualquier caso genera un deterioro en la salud física o psicológica de la víctima.
Señales del mobbing o acoso laboral
El acoso laboral no siempre resulta evidente. De hecho, en la mayoría de las ocasiones comienza de forma sutil y va intensificándose progresivamente, haciendo que la persona llegue incluso a dudar si realmente está siendo víctima de una situación de abuso.
Humillaciones constantes
La persona recibe críticas desproporcionadas, comentarios despectivos, burlas o ridiculizaciones delante de compañeros o clientes. No se trata de una crítica constructiva sobre el trabajo realizado, sino de ataques dirigidos a menospreciar a la persona.
Aislamiento social
La víctima deja de ser incluida en reuniones, conversaciones o actividades del equipo. También pueden ocultarle información importante para desempeñar correctamente su trabajo o impedirle participar en decisiones relevantes.
Sobrecarga o retirada de funciones
En algunos casos se asignan tareas imposibles de realizar, plazos poco realistas o responsabilidades excesivas. En otros ocurre lo contrario: se le retiran funciones importantes hasta hacerle sentir inútil o prescindible.
Difusión de rumores
Pueden aparecer comentarios falsos sobre su rendimiento, personalidad o vida privada con el objetivo de deteriorar su reputación dentro de la empresa.
Supervisión excesiva
El trabajador siente que cualquier pequeño error es observado, criticado o utilizado para cuestionar continuamente su capacidad profesional.
Amenazas o intimidación
Insinuaciones sobre la estabilidad en el puesto de trabajo, advertencias sobre posibles consecuencias negativas si la persona expresa lo que está viviendo, o presiones para que considere renunciar.
Síntomas del mobbing
El acoso laboral genera una respuesta de estrés mantenida que puede afectar a diferentes áreas del funcionamiento de la víctima.
Síntomas físicos
Entre los más frecuentes se encuentran el insomnio, los dolores de cabeza, la fatiga constante, las contracturas y la tensión muscular, los problemas digestivos, la taquicardia y la sensación de ahogo.
Síntomas emocionales y cognitivos
A nivel psicológico pueden aparecer ansiedad anticipatoria, irritabilidad, tristeza persistente, sensación de fracaso, baja autoestima e inseguridad, sentimientos de culpa, miedo constante a cometer errores, desesperanza y problemas de memoria y concentración. Las personas comienzan a perder la confianza en sus capacidades, llegando incluso a cuestionarse si realmente son válidas para su trabajo.
Síntomas conductuales
Como consecuencia del malestar emocional suelen aparecer la evitación del entorno laboral, un aumento del absentismo y de las bajas laborales, aislamiento social, disminución del rendimiento y, en algunos casos, consumo de alcohol u otras sustancias para intentar aliviar el malestar.
¿Por qué se produce el acoso laboral?
No existe una única causa que explique el mobbing. Habitualmente intervienen factores tanto individuales como organizacionales que favorecen la aparición de las conductas de acoso: escasa supervisión, liderazgos autoritarios, ambientes muy competitivos, falta de protocolos frente al acoso y mala gestión de conflictos.
Consecuencias del mobbing
El impacto del acoso laboral puede ir mucho más allá del lugar de trabajo, llegando a afectar a todas las áreas de la vida de la persona. Entre las consecuencias más habituales se encuentran los trastornos de ansiedad, la depresión, los ataques de pánico, el burnout, el trastorno de estrés postraumático, el insomnio, la baja autoestima, el aislamiento social, los problemas familiares o de pareja y la disminución del rendimiento laboral.
Muchas personas que han sufrido mobbing continúan sintiendo miedo al incorporarse a un nuevo empleo debido a las experiencias previas, así como dificultades a nivel social en su vida personal.
¿Qué hacer si estás sufriendo acoso laboral?
Reconocer que se está viviendo una situación de acoso es algo muy duro y en ocasiones difícil de identificar. Estas recomendaciones pueden ayudarte:
- Documenta lo que ocurre: anota fechas, conversaciones, correos electrónicos, mensajes y cualquier situación relevante. Esta información puede resultar útil si decides denunciar.
- Busca apoyo: hablar con personas de confianza ayuda a reducir el aislamiento emocional. También puede ser útil consultar con recursos humanos, representantes sindicales o servicios de prevención de riesgos laborales.
- Establece límites: siempre que sea posible, responde de manera firme y respetuosa ante conductas inapropiadas, evitando confrontaciones que puedan empeorar la situación.
- Reúne informes médicos que documenten el impacto en tu salud.
- Cuida tu salud mental: el impacto psicológico del mobbing suele requerir apoyo profesional.
Tratamiento psicológico del mobbing
La intervención psicológica no solo busca reducir la ansiedad o el malestar emocional, sino también ayudar a la persona a recuperar la confianza, fortalecer su autoestima y elaborar las experiencias vividas.
Terapia cognitivo-conductual (TCC)
Permite identificar pensamientos negativos derivados del acoso, reducir la ansiedad y desarrollar estrategias de afrontamiento más adaptativas.
Terapia EMDR
Cuando el acoso ha generado un fuerte impacto emocional o experiencias traumáticas, la terapia EMDR puede ayudar a reprocesar esos recuerdos y disminuir la intensidad del malestar asociado.
Psicoterapia integradora
Combina diferentes técnicas adaptadas a las necesidades de cada persona, trabajando la regulación emocional, la autoestima, la gestión del estrés y las habilidades de afrontamiento.
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Cuando las situaciones de humillación, desprecio o intimidación se repiten en el tiempo y comienzan a afectar a tu vida emocional, autoestima o rendimiento laboral, es importante buscar ayuda psicológica. Pedir ayuda no significa ser débil ni incapaz de afrontar los problemas. Al contrario, supone dar un paso importante para proteger la salud mental y evitar que las consecuencias del acoso se prolonguen.
Con el tratamiento adecuado es posible superar el impacto del mobbing, recuperar la autoestima y volver a sentirse seguro tanto en el ámbito laboral como en otras áreas de la vida. En North Psicólogos trabajamos desde un enfoque integrador, adaptando la terapia a las necesidades de cada persona y ofreciendo un espacio seguro. Primera sesión de valoración gratuita y sin compromiso.