Trastorno bipolar: síntomas, tipos y tratamiento
El trastorno bipolar es uno de los trastornos de salud mental más conocidos y, al mismo tiempo, uno de los más incomprendidos. Con frecuencia escuchamos expresiones como «es bipolar» para referirse a alguien que cambia de humor o de opinión con facilidad. Sin embargo, estos cambios cotidianos no tienen nada que ver con lo que supone realmente convivir con este trastorno.
El trastorno bipolar se caracteriza por la aparición de episodios en los que el estado de ánimo cambia de forma intensa. Estos cambios pueden llevar a la persona a atravesar periodos de depresión, en los que predominan la tristeza y la falta de energía, y episodios de manía o hipomanía, en los que aumentan la actividad, la energía o la sensación de bienestar de forma desproporcionada.
¿Qué es el trastorno bipolar?
El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo que afecta a la forma en la que una persona regula sus emociones, su nivel de energía y su actividad. Se caracteriza por la aparición de episodios en los que el estado de ánimo cambia de forma muy brusca, alternando periodos depresivos con episodios de manía o hipomanía.
Las personas que lo padecen pueden experimentar momentos en los que sienten una gran tristeza, apatía o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban y, en otros momentos, sentirse con mucha energía, dormir muy poco, hablar más deprisa de lo habitual o realizar actividades de forma impulsiva. Entre estos episodios, muchas personas permanecen estables durante largos periodos, sobre todo cuando reciben el tratamiento adecuado.
En ocasiones resulta difícil de diagnosticar porque los primeros síntomas suelen aparecer en forma de episodios depresivos y pueden confundirse con una depresión. También puede coexistir con otros problemas como ansiedad, consumo de sustancias o trastornos del sueño. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo conviven con un trastorno bipolar.
Muchas veces estos cambios en el estado de ánimo son juzgados o incomprendidos desde el entorno. Por ello, es importante entender el malestar que este trastorno genera en la persona que lo padece y la importancia de recibir un tratamiento adecuado.
Síntomas más frecuentes del trastorno bipolar
Cada caso es distinto y no todos los pacientes presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Aun así, existen algunas manifestaciones habituales que conviene conocer.
Episodios depresivos
Durante estas etapas la persona puede experimentar tristeza intensa, sensación de vacío o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba, falta de energía, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o desesperanza, y cambios en el apetito o en el sueño.
En algunos casos pueden aparecer pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio. Ante estos pensamientos es fundamental acudir de forma inmediata a urgencias y buscar la ayuda de un profesional.
Episodios de manía
Los episodios de manía se caracterizan por un aumento muy importante del estado de ánimo, de la energía y de la actividad. Durante estos episodios la necesidad de dormir disminuye y la persona puede sentirse excesivamente segura de sí misma, hablar más deprisa de lo habitual, iniciar varios proyectos de forma simultánea o tener conductas de riesgo.
En casos más graves puede aparecer una pérdida del contacto con la realidad, siendo necesaria atención psiquiátrica urgente.
Episodios de hipomanía
La fase de hipomanía presenta síntomas similares a la manía, aunque de menor intensidad. Durante estos episodios la persona puede sentirse especialmente activa, optimista, sociable o creativa. También pueden aparecer conductas impulsivas, dificultades para valorar las consecuencias de determinadas decisiones o conflictos en las relaciones personales.
Cambios importantes en el nivel de energía
Durante los episodios depresivos es habitual que la persona se sienta agotada, sin fuerzas y con dificultades para realizar tareas cotidianas como levantarse de la cama, trabajar o mantener el ritmo habitual del día a día. Por el contrario, durante los episodios de manía o hipomanía puede experimentar una sensación de energía enorme y una necesidad constante de estar haciendo cosas.
Alteraciones del sueño
Los cambios en el sueño son muy frecuentes y suelen ser una de las primeras señales de que el estado de ánimo está empezando a cambiar. Durante los episodios depresivos es habitual dormir más horas de lo normal o presentar dificultades para conciliar el sueño. En cambio, durante los episodios de manía o hipomanía suele disminuir de forma llamativa la necesidad de dormir, hasta el punto de dormir muy pocas horas durante varios días seguidos y continuar sintiéndose con mucha energía.
Cambios en la forma de pensar
Durante los episodios depresivos es frecuente que aparezcan pensamientos muy negativos sobre uno mismo, sobre el futuro o sobre la propia capacidad para afrontar las dificultades. Por el contrario, durante los episodios de manía o hipomanía el pensamiento suele acelerarse: las ideas aparecen continuamente, la persona habla muy deprisa o cambia con facilidad de un tema a otro. En algunos casos aparece también una sensación exagerada de confianza en uno mismo o una percepción poco realista de las propias capacidades.
Conductas impulsivas
Debido a la intensidad de los cambios en el estado de ánimo, durante los episodios de manía o hipomanía pueden aparecer conductas impulsivas como compras compulsivas, gastos económicos importantes, consumo de sustancias, conducción temeraria o conductas sexuales de riesgo. Estas situaciones pueden generar consecuencias graves a nivel personal y laboral.
Tipos de trastorno bipolar
No todas las personas con trastorno bipolar experimentan los mismos síntomas ni presentan la misma evolución. Dependiendo del tipo de episodios que aparezcan, se distinguen varios tipos.
Trastorno bipolar tipo I
Se caracteriza por la presencia de, al menos, un episodio de manía. Los episodios maníacos suelen producir un importante deterioro en el funcionamiento diario y, en algunos casos, requieren hospitalización para garantizar la seguridad de la persona y favorecer su estabilización.
Trastorno bipolar tipo II
En el trastorno bipolar tipo II aparecen episodios depresivos mayores junto con episodios de hipomanía. Al no existir episodios de manía completos, muchas personas consultan inicialmente por los síntomas depresivos, lo que puede retrasar el diagnóstico durante varios años.
Trastorno ciclotímico
El trastorno ciclotímico o ciclotimia se caracteriza por la presencia de cambios persistentes en el estado de ánimo, alternando síntomas depresivos e hipomaníacos de menor intensidad, pero mantenidos en el tiempo.
¿Por qué aparece el trastorno bipolar?
No existe una única causa. Su aparición suele responder a la combinación de varios factores que actúan de forma simultánea.
Factores biológicos
Las personas con antecedentes familiares de trastorno bipolar presentan un mayor riesgo de desarrollarlo. Además, diferentes investigaciones han encontrado alteraciones en algunos mecanismos cerebrales relacionados con la regulación del estado de ánimo.
Factores psicológicos
Determinadas características personales, como una mayor vulnerabilidad al estrés o dificultades para regular las emociones, pueden influir en la evolución del trastorno y en la frecuencia de los episodios.
Factores contextuales
Acontecimientos vitales estresantes, la falta de sueño mantenida, el consumo de sustancias o determinados cambios importantes en la vida pueden favorecer la aparición de nuevos episodios en personas con una predisposición previa.
En la mayoría de los casos es la combinación de varios de estos factores la que aumenta el riesgo de que el trastorno se manifieste.
Tratamiento del trastorno bipolar
Recibir un diagnóstico de trastorno bipolar puede generar muchas dudas e incertidumbre. Sin embargo, hoy sabemos que existen tratamientos eficaces que permiten reducir la intensidad de los síntomas, prevenir recaídas y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con este trastorno.
El tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada persona y, en la mayoría de los casos, combina tratamiento farmacológico con psicoterapia. Ambos son fundamentales para garantizar la estabilidad.
Tratamiento farmacológico
El objetivo del tratamiento farmacológico no es únicamente tratar los episodios cuando aparecen, sino también prevenir recaídas y favorecer una mayor estabilidad a largo plazo. Debe estar supervisado por un psiquiatra.
Tratamiento psicoterapéutico
Acudir a psicoterapia y comenzar un proceso terapéutico puede ayudar a comprender mejor qué es el trastorno bipolar y cómo influye en tu vida, identificar las primeras señales que pueden indicar el inicio de un nuevo episodio, aprender estrategias para regular las emociones y afrontar situaciones de estrés, mejorar la adherencia al tratamiento, desarrollar hábitos saludables relacionados con el sueño y las rutinas diarias, trabajar el impacto que el trastorno puede tener en la autoestima y las relaciones, y favorecer el bienestar emocional general.
Enfoques terapéuticos con mayor eficacia
La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar pensamientos y comportamientos que pueden estar contribuyendo al malestar emocional, y proporciona herramientas para afrontar situaciones difíciles y mejorar la regulación emocional.
La psicoeducación permite comprender mejor el funcionamiento del trastorno, reconocer las primeras señales de recaída y favorecer una mayor adherencia al tratamiento. Es una parte esencial del proceso.
La terapia familiar también puede resultar beneficiosa en algunos casos, implicando a las personas del entorno cercano para que puedan comprender mejor el trastorno y acompañar de forma más eficaz.
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Si experimentas periodos prolongados de tristeza, pérdida de interés por actividades que antes disfrutabas o, por el contrario, momentos en los que te sientes con mucha más energía de lo habitual, duermes muy poco o actúas de forma impulsiva, es importante consultar con un profesional de la salud mental.
Recibir un diagnóstico adecuado y comenzar el tratamiento cuanto antes puede mejorar significativamente la evolución del trastorno y reducir el impacto que los episodios tienen sobre la calidad de vida. Pedir ayuda no significa debilidad: al igual que ocurre con cualquier otro problema de salud, recibir atención especializada es el primer paso para comprender lo que está ocurriendo y aprender herramientas para afrontarlo.
En North Psicólogos sabemos que convivir con un trastorno bipolar puede resultar complicado, tanto para la persona que lo padece como para quienes la acompañan. Por eso ofrecemos un espacio seguro, cercano y libre de juicios, donde comprender lo que está ocurriendo y recibir un tratamiento adaptado. Si te has sentido identificado con algunos de los síntomas descritos o tienes dudas sobre si podrías estar experimentando un trastorno bipolar, puedes pedir una primera sesión de valoración gratuita y sin compromiso.
Referencias bibliográficas:
- American Psychiatric Association.
- DSM-V
- World Health Organization. (2023). Bipolar disorder.
- National Institute of Mental Health. Bipolar Disorder. Grande, I., Berk, M., Birmaher, B., & Vieta, E. (2016). Bipolar disorder.