Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): Síntomas, Tipos de Trauma y Tratamiento con EMDR

account_circle Teresa Rodríguez
05 de febrero de 2026

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una afección mental que surge tras vivir o presenciar un evento traumático, provocando una respuesta emocional profunda y abrumadora. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 3.9% de la población mundial experimenta TEPT en algún momento de su vida.

Podemos etiquetar como evento traumático aquellos que superan la capacidad de la persona para afrontarlo, haciendo que se sienta en peligro o vulnerable, dejando una herida emocional duradera en el tiempo.

Tipos de trauma: simple y complejo

Para comprender mejor el TEPT, es fundamental diferenciar dos tipos principales de eventos traumáticos según la literatura científica y el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales):

Trauma simple (Tipo T)

El trauma simple o tipo T es causado por un evento estresante y aislado, algo que ocurre de forma única pero es tan intenso emocionalmente que es capaz de provocar una herida psicológica profunda en la persona. Ejemplos comunes incluyen:

  • Un asalto o agresión física
  • Un desastre natural (terremoto, inundación, huracán)
  • Un accidente de tráfico grave
  • Un diagnóstico médico repentino

Trauma complejo (Tipo t)

El trauma complejo o tipo t resulta de la exposición repetida a múltiples eventos traumáticos. Lo más frecuente es que se den en relaciones abusivas o entornos crónicamente dañinos, pudiendo provocar una afectación profunda en la personalidad y el desarrollo emocional. Este concepto ha sido ampliamente estudiado por la psiquiatra Judith Herman en su obra fundamental «Trauma and Recovery».

Clasificación de eventos traumáticos: las cuatro categorías principales

Hay muchos eventos que pueden ser considerados traumáticos y, a veces, para la persona es difícil identificar cuándo ha vivido un trauma. Según investigaciones en psicología del trauma y estudios del National Institute of Mental Health (NIMH), podemos categorizar los eventos traumáticos en cuatro tipos principales:

1. Traumas interpersonales

Estos son los que son perpetrados por otros seres humanos en un acto de abuso de alguna manera, incluyendo:

  • Abuso psicológico: manipulación, gaslighting, insultos sistemáticos, humillaciones
  • Abuso sexual: agresiones sexuales, violación, acoso sexual
  • Abuso económico: control financiero, privación de recursos económicos
  • Traumas por negligencia: omisión de cuidados necesarios, falta de protección ante situaciones de peligro, ausencia de apoyo o credibilidad a una víctima en su proceso de recuperación

La Asociación Americana de Psicología (APA) reconoce estos traumas interpersonales como particularmente dañinos debido a la ruptura de la confianza en las relaciones humanas.

2. Traumas naturales o accidentales

Son todos aquellos eventos naturales o fortuitos que provocan un daño o pérdida en la persona que los sufre. Ejemplos recientes y relevantes incluyen:

  • Desastres naturales como el que ocurrió en Valencia durante la DANA
  • La erupción del volcán de La Palma
  • Terremotos, tsunamis, inundaciones
  • Accidentes graves (tráfico, laborales, domésticos)
  • Incendios forestales o estructurales

3. Trauma secundario o vicario

El trauma vicario es aquel que sufren personas expuestas indirectamente a un trauma. Este concepto, estudiado extensivamente en profesionales de ayuda, incluye:

  • Familiares de víctimas de eventos traumáticos
  • Profesionales de emergencias y salud mental
  • Personal sanitario (como el expuesto durante la pandemia de COVID-19)
  • Terapeutas que trabajan con supervivientes de trauma
  • Periodistas que cubren catástrofes o violencia

Según estudios publicados en el Journal of Traumatic Stress, entre el 15-20% de los profesionales de ayuda experimentan síntomas de trauma vicario.

4. Trauma infantil o trauma del desarrollo

Son todas las experiencias adversas en la infancia (ACEs, por sus siglas en inglés) que impactan el desarrollo emocional, cognitivo y de la personalidad de la persona. El estudio ACE (Adverse Childhood Experiences Study) de los CDC demostró la profunda conexión entre trauma infantil y problemas de salud en la vida adulta.

Incluyen:

  • Abuso emocional: insultos constantes, humillaciones, ridiculización, menosprecio
  • Abuso físico: golpes, castigos corporales, violencia física
  • Abuso sexual infantil: cualquier forma de contacto sexual con menores
  • Violencia de género: exposición a violencia doméstica entre los padres
  • Divorcio traumático: separaciones violentas o negligentes con las emociones del niño
  • Negligencia física: no atender necesidades básicas (alimentación, higiene, atención médica)
  • Abandono emocional: falta de afecto, validación y apoyo emocional
  • Bullying o acoso escolar: victimización sistemática por pares

Síntomas del trastorno de estrés postraumático: guía completa

De todos estos eventos se puede desarrollar un trastorno de estrés postraumático diagnosticable. Según el DSM-5 y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), este trastorno puede presentarse con múltiples síntomas que afectan diferentes áreas del funcionamiento. A continuación, explicamos los cinco bloques principales de sintomatología del TEPT:

1. Síntomas de reexperimentación del trauma

En este caso hablamos de síntomas intrusivos que aparecen sobre todo de forma repentina, provocando un malestar muy elevado de manera súbita:

  • Recuerdos intrusivos: imágenes, pensamientos o percepciones del evento que aparecen de forma recurrente e involuntaria
  • Pesadillas recurrentes: sueños angustiantes sobre el evento traumático que interrumpen el descanso
  • Flashbacks: episodios disociativos en los que, a diferencia de los recuerdos simples, la persona revive el evento traumático o parte de él sintiendo que lo está viviendo en ese momento de nuevo, experimentando las imágenes, sonidos, olores o sensaciones como si fueran presentes
  • Malestar psicológico intenso: reacciones emocionales fuertes al recordar el trauma
  • Reactividad fisiológica: respuestas físicas intensas (sudoración, taquicardia, temblores) ante recordatorios del trauma

2. Síntomas de evitación

Las conductas evitativas son un mecanismo de defensa común en el TEPT:

  • Intentar activamente no pensar ni hablar sobre el evento traumático
  • Evitar lugares, personas o actividades que recuerden de alguna manera al trauma
  • Sentimiento de distanciamiento emocional hacia otros (entumecimiento afectivo)
  • Pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban (anhedonia)
  • Problemas para experimentar emociones positivas o agradables
  • Aislamiento social progresivo

3. Alteraciones negativas en el estado de ánimo y cogniciones

Según investigaciones del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), estos síntomas cognitivos y emocionales son centrales en el TEPT:

  • Pensamientos negativos persistentes: creencias distorsionadas sobre uno mismo, los demás o el mundo («no puedo confiar en nadie», «el mundo es peligroso», «soy débil»)
  • Sentimientos persistentes: miedo crónico, culpa irracional, vergüenza profunda, tristeza constante o ira desproporcionada
  • Amnesia disociativa: problemas de memoria sobre partes o completamente el evento traumático
  • Creencias distorsionadas: culparse a sí mismo por el trauma o tener expectativas negativas persistentes sobre el futuro
  • Estado emocional negativo persistente: tristeza, horror, ira, culpa o vergüenza crónicos

4. Hiperactivación (Hipervigilancia y Reactividad)

El sistema nervioso simpático permanece en estado de alerta constante:

  • Respuesta de sobresalto exagerada: sobresaltarse fácilmente ante ruidos o movimientos inesperados
  • Hipervigilancia: sentirse siempre alerta, tenso o en guardia, como esperando que algo malo ocurra
  • Problemas de sueño: dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo o sueño no reparador
  • Irritabilidad: cambios de humor repentinos o estallidos de ira desproporcionados
  • Dificultad para concentrarse: problemas de atención y memoria que afectan el funcionamiento diario
  • Comportamientos arriesgados o imprudentes: conductas autodestructivas o temerarias

5. Síntomas físicos y somáticos del TEPT

El trauma no solo afecta la mente; según estudios de Bessel van der Kolk («El cuerpo lleva la cuenta»), el cuerpo también almacena las huellas del trauma:

Síntomas cardiovasculares:

  • Palpitaciones y taquicardia
  • Aumento de la presión arterial
  • Sensación de opresión en el pecho

Síntomas respiratorios:

  • Dificultad para respirar o hiperventilación
  • Sensación de ahogo o presión en el pecho

Síntomas neurológicos:

  • Dolores de cabeza tensionales o migrañas
  • Mareos y vértigo
  • Temblores o sensaciones de desmayo
  • Entumecimiento o hormigueo

Síntomas gastrointestinales:

  • Náuseas frecuentes
  • Problemas digestivos (síndrome de intestino irritable)
  • Dolor abdominal sin causa médica aparente

Síntomas generales:

  • Fatiga crónica y falta de energía
  • Dolor muscular generalizado
  • Tensión muscular constante
  • Dificultad para concentrarse

Alteraciones del sueño:

  • Insomnio de conciliación o mantenimiento
  • Pesadillas recurrentes
  • Sueño fragmentado y no reparador

Tratamiento del TEPT: La Terapia EMDR como Intervención de primera línea

Para el tratamiento del TEPT, la terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es actualmente uno de los enfoques que ha demostrado mayor eficacia en la reducción de la sintomatología del trastorno de estrés postraumático, según múltiples estudios controlados y meta-análisis publicados en revistas científicas como el Journal of EMDR Practice and Research.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psicología (APA) reconocen EMDR como un tratamiento basado en evidencia para el TEPT. Desarrollada por Francine Shapiro en 1987, esta terapia ha sido validada por más de 30 estudios controlados randomizados.

Las tres fases del tratamiento EMDR

Un tratamiento completo de EMDR puede explicarse en tres grandes fases, aunque el protocolo completo incluye ocho fases específicas:

Fase 1: Historia clínica y planificación del tratamiento

Durante esta etapa inicial, el objetivo es recopilar toda la información relevante sobre el paciente:

  • Evaluación completa: recorrido exhaustivo de toda la historia de vida del paciente
  • Identificación de traumas: observar los posibles eventos traumáticos que posteriormente tendrán que trabajarse
  • Síntomas actuales: evaluación detallada de la sintomatología presente
  • Evaluación de estabilidad: detectar si existe sintomatología de desbordamiento emocional o disociación que deba trabajarse antes de la fase de reprocesamiento, ya que pueden interferir con el tratamiento

Esta fase permite al terapeuta crear un mapa completo del trauma y planificar una intervención estructurada y segura.

Fase 2: Preparación y estabilización emocional

En esta fase, el trabajo terapéutico se basa principalmente en técnicas de autorregulación y estabilización emocional:

  • Establecimiento de recursos: desarrollo de habilidades de afrontamiento y autorregulación
  • Técnicas de grounding: anclaje en el presente para manejar flashbacks
  • Lugar seguro: instalación de recursos internos de calma y seguridad
  • Trabajo con disociación: si se han detectado síntomas disociativos, se trabajan con técnicas específicas para reducir esta sintomatología, ya que si estamos disociados no podemos reprocesar efectivamente un trauma

Estas herramientas serán utilizadas posteriormente durante la fase de reprocesamiento y también forman parte del repertorio de afrontamiento del paciente a largo plazo.

Fase 3: Reprocesamiento del trauma

Con la información recogida se realiza una planificación de tratamiento detallada:

  • Identificación de dianas: ubicar cuáles son los traumas presentes que hay que trabajar
  • Establecimiento de prioridades: determinar el orden de trabajo de los recuerdos traumáticos
  • Reprocesamiento sistemático: recuerdo a recuerdo se trabaja para que se reprocese, reduciendo así la sintomatología actual presente ligada al mismo

Durante esta fase se utiliza la estimulación bilateral (con movimientos oculares, sonidos alternos o estimulación táctil), provocando así la activación alterna de los dos hemisferios cerebrales. Según la teoría del Procesamiento Adaptativo de la Información de Shapiro, esto facilita el reprocesamiento del recuerdo y toda la huella traumática que este había provocado en forma de:

  • Creencias limitantes o disfuncionales
  • Emociones desbordantes o bloqueantes
  • Sensaciones corporales perturbadoras
  • Patrones de comportamiento desadaptativos

La investigación neurocientífica ha mostrado que EMDR puede producir cambios en la actividad cerebral, específicamente en áreas asociadas con el procesamiento del trauma como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal.

¿Cuándo buscar ayuda profesional para el TEPT?

Si experimentas varios de los síntomas descritos durante más de un mes después de un evento traumático, es importante buscar evaluación profesional. El tratamiento temprano puede prevenir la cronificación del trastorno y mejorar significativamente la calidad de vida.

North: Expertos en tratamiento del trauma con EMDR

En North somos especialistas en el abordaje terapéutico del trauma y el TEPT. Nuestro equipo está formado por psicólogos certificados en terapia EMDR y con amplia experiencia en el tratamiento de diferentes tipos de trauma.

Si te has sentido identificado con los síntomas descritos, dudas si has vivido un trauma, o simplemente buscas información sobre cómo el TEPT podría estar afectando tu vida, no dudes en escribirnos. Estaremos encantados de ayudarte en tu proceso de recuperación.

¿Por qué elegir North para el tratamiento del TEPT?

  • Equipo especializado: terapeutas certificados en EMDR y tratamiento del trauma
  • Enfoque basado en evidencia: utilizamos psicoterapia con base científica demostrada
  • Tratamiento personalizado: cada plan terapéutico se adapta a las necesidades específicas del paciente
  • Ambiente seguro: creamos un espacio terapéutico de confianza y validación

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Fuentes científicas citadas:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS)
  • DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales)
  • National Institute of Mental Health (NIMH)
  • Asociación Americana de Psicología (APA)
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC) – Estudio ACE
  • Journal of Traumatic Stress
  • Journal of EMDR Practice and Research
  • Herman, J. (1992). «Trauma and Recovery»
  • Van der Kolk, B. (2014). «The Body Keeps the Score»
  • Shapiro, F. (1989). «Eye Movement Desensitization and Reprocessing»